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El Taller Don Alitas – Alitas y cerveza

La historia de Don Alitas!

Aquel maestro era muy trabajador, aunque muy distraído. Diríamos que era un hedonista. Pero él más bien solía decir que le encantaba “lo guapachoso de la vida”.

“Hay que trabajar, y trabajar bien… pero tan rico que es comer y comer bien. Y ver a las muchachas bonitas pasar”, decía.

Nadie arreglaba mejor las cosas que él, arreglaba de todo, desde un auto hasta televisores y radios, pasando por bicicletas y electrodomésticos, era el clásico maestro “talachitas”. Impecable en el trabajo pero muy lento, porque siempre había que parar a comer y disfrutar: “la vida es con calmita”, le decía a sus clientes impacientes, “bien hechecita pero con calmita”.

Como todo buen gozador que conoce sus placeres, aquel maestro tenía un don para la cocina, así que invariablemente comía mientras trabajaba o trabajaba entre comidas. Y cuando llegaba un cliente con mucha prisa, él siempre le compartía y lo invitaba a disfrutar lo que comía.

Aquel maestro empezó a hacerse famoso más por su comida que por sus talachas, y las esperas de los clientes se volvieron reuniones populares.

Uno sabía que cualquier reparación que se le solicitara iba a tardar pero iba a ser divertida.

Cuentan que alguna vez un cliente no familiarizado con el protocolo de lentitud pero generosa tertulia, llegó muy molesto al taller por el tiempo que estaba tomando la reparación de su radio.

Esa tarde se habían puesto algunos pollos a disposición de los esperantes con aquella deliciosa sazón del que cocina despacito pero bien hechecito.

El cliente airadamente reclamó que le devolvieran su radio y muy molesto le dijo al maestro: “usted y yo nos vamos a comer un pollito!!! ” y el maestro le respondió, “sí señor, cómo no, pero primero échese una alita, que es la parte más sabrosa”. Aquel molesto cliente no pudo hacer más que probar lo que le era ofrecido y muy a su pesar, tuvo que reconocer que ese sazón valía cualquier espera.

Desde entonces lo apodaron “Don Alitas”. La comida fue cada vez más y las talachas cada vez menos. Hoy su taller se convirtió en el sabroso taller de Don Alitas…

Al fin que todo se trata de ECHARLE CARIÑO A LA VIDA, ¿QUÉ NO?

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